Arqueología, ciencias humanas y sociales

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Excelencia científica

El campo de las ciencias humanas y sociales y de la arqueología es, en el seno de la red francesa de cooperación, una verdadera herramienta de la diplomacia científica. Los 27 Institutos Franceses de Investigación en el Exterior (IFRE), que se encuentran bajo la doble tutela del Ministerio de Asuntos Exteriores y del CNRS, al igual que las 125 misiones arqueológicas francesas en el extranjero, son la expresión de la vocación de nuestra investigación a nivel internacional.

Estos dispositivos, que son testimonio una cooperación de excelencia, permiten poner nuestra experiencia técnica a disposición de nuestros asociados y de nosotros mismos en temas de desafíos sociales y económicos en el contexto de un mundo globalizado. Su acción innovadora, centrada en los programas de investigación, es central a las problemáticas relacionadas tanto con los desafíos del mundo contemporáneo como con las temáticas inherentes a los países en crisis y con la historia de las civilizaciones de otrora, que son el objeto de nuestras investigaciones arqueológicas.

En un contexto de realidades políticas nacionales y regionales cambiantes, cambios económicos imprevisibles y globalización, el objetivo es favorecer la cooperación científica de alto nivel en estos ámbitos de conocimiento cuyo prestigio y calidad tienen renombre internacional. Esta estrategia innovadora y dinámica responde a un triple desafío:

  • dar prioridad a los programas de investigación en el contexto científico local, en partenariado con las instituciones y organismos de investigación regionales, movilizando así una comunidad científica de excelencia;
  • conjugar la exigencia científica con una mentalidad abierta y con la adaptabilidad necesarias para establecer una verdadera red de conocimiento entre las diversas instituciones y establecimientos franceses y extranjeros;
  • ofrecer verdadera pericia y conocimiento en cuanto al entendimiento de nuevas problemáticas, como las transiciones sociales y políticas, las movilidades y migraciones, la comunicación digital, las nuevas prácticas de la democracia, las crisis nacionales y regionales y los cambios en materia de religión. Es en estos contextos que dichos dispositivos de cooperación resultan invaluables para la comprensión de la cultura extranjera en este espacio geográfico único y múltiple.

Transmisión de conocimientos y desarrollo local

En más de 65 países, esta red de excelencia no solamente participa en el afianzamiento de la postura de Francia como asociado e interlocutor de importancia capital, sino que contribuye a la transmisión de conocimientos, experiencia, pericia y métodos de razonamiento franceses. Más allá de su misión científica, este dispositivo resulta un verdadero motor de la difusión que contribuye tanto al desarrollo de las regiones con presencia de los IFRE y misiones arqueológicas, como a la valorización del potencial de investigación común.

En este contexto se presenta como un verdadero agente del desarrollo local, gracias a su trabajo de experiencia y pericia y al proceso de transmisión de conocimientos que lleva a cabo según las modalidades siguientes:

  • creación de programas de formaciones tanto para los estudiantes e investigadores franceses como para los estudiantes e investigadores de las universidades y centros de investigación del país y región asociados;
  • contribución al debate de ideas, a través de coloquios, seminarios y congresos, que permiten reunir a los investigadores nacionales e internacionales en un espacio de libertad de expresión y de diálogo ente los diversos países;
  • publicaciones de trabajos, que garantizan la difusión del conocimiento y constituyen una contribución a la investigación. Esta dinámica es decisiva puesto que contribuye a garantizar la integración de los jóvenes investigadores formados en esta red, en redes regionales e internacionales.

Difusión regional

Esta concepción de la investigación que privilegia los espacios en vez de las fronteras, es capaz de explicar los movimientos de conjunto, ya sean demográficos o económicos, cuya influencia es determinante para comprender el mundo actual. Con esto en mente, este dispositivo se inscribe en una lógica de regionalización del conocimiento, por medio de centros deslocalizados y problemáticas científicas transversales. Esto también implica tomar en cuenta situaciones de crisis que nos llevan a adaptar nuestra red, ya sea mediante el desplazamiento de los medios a otros países de la región, o mediante la implementación de un dispositivo de reactivación que permita una acción rápida, en cuanto la situación política lo permite.

La circulación y la renovación de investigadores indican la vitalidad de nuestra red de excelencia. Principalmente, se trata de nuestra voluntad de afianzar nuestra presencia y una continuidad de la acción científica, lo que hace a esta red atractiva para nuestra investigación y necesaria para nuestros conocimientos de los desafíos del Siglo XXI.

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