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Minas antipersona

Actualidades

Decisión de Estados Unidos de renunciar a la producción y adquisición de minas antipersonas (Maputo, 27 de junio de 2014)

Aún hoy en día miles de personas en todo el mundo, cada año, resultan mutiladas o pierden la vida por las minas antipersonas u otros restos explosivos de guerra, y más de cuarenta países o territorios siguen estando contaminados por estas armas.

El compromiso de Francia para la eliminación de las minas antipersona

Las minas antipersona son una plaga que mata, hiere o mutila cada año a entre 15.000 y 20.000 personas en el mundo. La situación afecta sobre todo a poblaciones civiles.

La proliferación de este arsenal, que sigue cobrándose víctimas mucho después de que finalicen los conflictos armados, desestabiliza a largo plazo los países en los que se ha utilizado de modo masivo.

La cuestión de las minas antipersona se trata en dos instrumentos jurídicos que presentan un enfoque distinto: su total prohibición, en el marco del Convenio de Ottawa; su reglamentación, en el marco del Convenio de 1980 sobre determinadas armas tradicionales. La actitud de Francia en este terreno es muy activa.

Francia fue el primer Estado miembro del Consejo de Seguridad en ratificar el Convenio de Ottawa, el 23 de julio de 1998, que entró en vigor el 1 de marzo de 1999, y cumple sus compromisos de modo ejemplar. A escala nacional, ha respetado perfectamente todas sus obligaciones, a menudo mucho antes de los plazos impuestos: adopción de los textos de aplicación nacional (como la Ley de 8 de julio de 1998); creación de una Comisión Nacional para la Eliminación de las Minas Antipersona (CNEMA), compuesta por representantes del Parlamento, de la sociedad civil y de los poderes públicos; nombramiento, desde 1999, de un embajador itinerante encargado específicamente del desminado y de la ayuda a las víctimas de las minas antipersona; destrucción de todas las existencias al 20 de diciembre de 1999, etc.

A escala internacional, el compromiso de Francia se concreta en el apoyo constante a la universalización y aplicación del Convenio de Ottawa. Firmado por 143 Estados, el Convenio estipula una norma de alcance universal. Sin embargo, algunos Estados no lo han firmado. En la perspectiva de la Primera Conferencia de Examen del Convenio de Ottawa (Nairobi, 29 de noviembre - 3 de diciembre de 2004), Francia tiene el propósito de seguir trabajando para consolidar la eficacia del Convenio de Ottawa, velando por preservar su integridad y su alcance.

Además de la cuestión de las minas antipersona, Francia participa activamente para mejorar y consolidar las disposiciones del Convenio de 1980 y sus protocolos (como el Protocolo II, relativo a las minas, trampas y otros dispositivos, refundido en mayo de 1996 por iniciativa francesa). Una vez extendido el campo de aplicación del Convenio a los conflictos internos (diciembre de 2001), los Estados firmantes adoptaron un nuevo Protocolo (V) sobre los restos de explosivos de guerra (noviembre de 2003) y se comprometieron a proseguir el debate sobre las minas antivehículos. El objetivo y la prioridad de Francia son mantener la dinámica nacida en este espacio de derecho internacional humanitario, con objetivos de reglamentación.

Desde un punto de vista operativo, cabe subrayar los esfuerzos realizados por Francia, financieros en particular: nivel global de financiación de 42,2 millones de euros (sin contar la investigación) entre 1995 y 2000; ayuda bilateral de más de 3,779 millones de euros en 2001-2002, y casi 4,2 millones de euros en 2003-2004. A estas sumas hay que añadir, además de la sustancial participación de Francia en las acciones de la Comisión Europea en este campo (entre el 17 % y el 25 % según los instrumentos), la financiación de otras intervenciones, difícil de cuantificar (por ejemplo: la de las Fuerzas Armadas francesas y, en el marco de la cooperación multilateral, las contribuciones voluntarias de Francia en programas de organizaciones internacionales de la que es miembro, que participan en la eliminación de las minas, la ONU en particular). Estos esfuerzos se traducen localmente en acciones de limpieza de los sitios contaminados, ayuda a la destrucción de existencias, asistencia a las víctimas y formación en técnicas de desminado y descontaminación. Si consideramos el área geográfica, las acciones francesas de estos últimos años se concentran especialmente en las regiones o los países más afectados por esta plaga: Camboya, Mozambique, los Balcanes y, a partir de 2005, Angola.

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