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Francia y la eliminación de las minas antipersona

Según la Convención de Ottawa, una mina antipersonal es «una mina concebida para que explosione por la presencia, la proximidad o el contacto de una persona, y que incapacite, hiera o mate a una o más personas».

Según los últimos cálculos, varias decenas de millones de minas antipersonal se encuentran enterradas y activas en unos sesenta países, en ocasiones aunque haya pasado mucho tiempo tras el fin de los conflictos armados por los que se habían colocado. Estas armas son doblemente ilegítimas.

Las minas antipersonal provocan, en primer lugar, daños humanos considerables. Se colocan de forma indiscriminada y golpean indistintamente, a menudo mucho tiempo después del fin de las hostilidades, a militares y a civiles. El CICR (Comité Internacional de la Cruz Roja) y la ICBL (Campaña Internacional para la Prohibición de Minas) calculan que a día de hoy entre 3.000 y 4.000 personas mueren, sufren mutilaciones o son heridas cada año por minas antipersonal. En la mayoría de los países afectados, los gastos directos relacionados con las víctimas suelen ser demasiado importantes para ser asumidos, ya sea en cuestión de atención médica, de reeducación, de prótesis o incluso de reinserción social y profesional. Afganistán, Angola y Camboya encabezan la lista de los países más afectados.

La proliferación de minas antipersonal constituye, además, una auténtica traba para el desarrollo de los países más afectados. La existencia de amplias zonas infestadas de minas es un obstáculo para la vuelta a una vida económica y social normal. El minado reduce las superficies de cultivo y golpea a una mano de obra agrícola muy expuesta al peligro. Desorganiza profundamente la economía al restringir las posibilidades de comunicación y de intercambios. La proliferación de minas antipersonal constituye pues un factor agravante de subdesarrollo.

Para acabar con esta plaga de graves consecuencias humanitarias, existen en la actualidad dos instrumentos jurídicos, cada uno con un enfoque distinto: regulación en el marco de la Convención de 1980 sobre ciertas armas convencionales (Protocolo II, enmendado en 1996); prohibición total en el marco de la Convención de Ottawa de 1997, que reúne sin embargo a menos partes.

Actualización: diciembre de 2014

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