Regulación del comercio de armas

El proceso de negociación de un tratado sobre el comercio de armas

El proceso que ha llevado a este tratado se inició en Naciones Unidas con la aprobación por parte de la Asamblea General de Naciones Unidas (AGNU) en 2006 de una resolución sobre un futuro «instrumento amplio y jurídicamente vinculante que establezca normas internacionales comunes para la importación, exportación y transferencia de armas convencionales» (TCA). A partir de entonces, se han sucedido las reuniones de grupos de expertos que han permitido sentar las bases del proceso. La resolución de la AGNU de 3 de diciembre de 2009 representó una etapa crucial al convocar a los Estados miembros de la ONU a Nueva York para una conferencia cuyo objetivo era negociar un texto jurídicamente vinculante. Se aprobó dicha resolución con el voto a favor de 153 Estados miembros (1 voto en contra, 19 abstenciones), entre ellos el de Estados Unidos, que hasta entonces se había opuesto al proceso.

Se celebraron cinco comités preparatorios antes de la conferencia entre 2010 y 2011, durante los cuales Francia participó activamente, interviniendo periódicamente en los debates, también a través de un diálogo estrecho con las ONG involucradas en este tema.

Después, se celebró una Conferencia de las Naciones Unidas relativa al Tratado sobre el Comercio de Armas el 3 de julio de 2012 en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, bajo la presidencia del embajador argentino Roberto García Moritán.

Los esfuerzos de la comunidad internacional por alcanzar un tratado sobre el comercio de armas no permitieron alcanzar un acuerdo entonces. Sin embargo, las negociaciones permitieron al Presidente presentar un proyecto de tratado el 26 de julio de 2012. A pesar de no ser perfecto, respondía globalmente a las expectativas de una mayoría de Estados. Además, Francia, que también estaba dispuesta a suscribir los elementos fundamentales (fines y objetivos, ámbito de los materiales abarcados, parámetros y modalidades de aplicación), decidió continuar, junto con sus socios, su acción decidida para conseguir aprobar un tratado fuerte y ambicioso.

Así, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó por una gran mayoría (132 votos a favor y 18 abstenciones), en noviembre de 2012, una resolución que preveía la celebración de la conferencia final, que tuvo lugar en marzo de 2013, para alcanzar, por fin, en un espíritu de apertura y transparencia, el texto definitivo del Tratado sobre el Comercio de Armas, bajo la presidencia del embajador Peter Woolcott (Australia).

El 2 de abril de 2013, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó, por amplia mayoría, un Tratado sobre el Comercio de Armas.

Por primera vez, la comunidad internacional se dotaba de un instrumento jurídicamente vinculante para regular el comercio de armas. El derecho internacional humanitario y los derechos humanos se ponían así en el centro de los criterios que los Estados partes se comprometían a respetar para regular las transferencias de armas a través de sus sistemas nacionales de control. El tratado constituye también un elemento de refuerzo de la seguridad internacional destinado a limitar el impacto de la diseminación incontrolada de armas convencionales.

Esta adopción llegó tras un largo proceso, iniciado con el apoyo de la sociedad civil para alcanzar un instrumento internacional que regulase el comercio de armas. Es significativo que los únicos países que votaron en contra fueron Siria, Corea del Norte e Irán.

Francia ha tomado parte activa en la negociación y hace gala de un compromiso firme a la altura de nuestras ambiciones y de las de nuestros socios europeos, en colaboración con las organizaciones no gubernamentales.

Posición de Francia

Francia da una gran importancia al Tratado internacional sobre el Comercio de Armas (TCA) adoptado el 2 de abril de 2013 por la Asamblea General de Naciones Unidas. El 25 de septiembre de 2014, se superaron las 50 ratificaciones necesarias para la entrada en vigor el tratado. Esta se produjo noventa días después, es decir el 24 de diciembre de 2014. A principios de diciembre de 2014, 125 Estados habían firmado el tratado y 55 de ellos lo habían ratificado.

El TCA es el primer instrumento jurídicamente vinculante que regula el comercio internacional de armas. Francia depositó su instrumento de ratificación el 2 de abril de 2014, en una ceremonia organizada con Alemania.

El objetivo principal del tratado es que los Estados adopten reglas de comportamiento responsable, transparente y proporcionado en cuestión de transferencias de armas convencionales. Para ello, Francia consideró que el tratado debía incitar a adoptar sistemas nacionales de control de las exportaciones que respondiesen a las normas internacionales existentes. También debía permitir:

  • limitar el suministro de armas y de munición en zonas inestables,
  • evitar que se violen el derecho internacional humanitario y los derechos humanos,
  • mantener de la paz, la seguridad y la estabilidad regional,
  • evitar el desvío de armas,
  • aumentar la transparencia en cuestión de transferencias de armas.Francia también prestó una atención especial a la implicación de sus socios del África Subsahariana, especialmente afectados por la ausencia de regulación internacional global del comercio de armas. Desde el principio solicitamos que el tratado se aplicara a todas las armas, incluidas las armas ligeras y de pequeño calibre, que son las que más víctimas causan hoy en el mundo.

Por otra parte, en el marco de un diálogo periódico con los representantes de la sociedad civil, se intercambia información periódicamente desde el inicio del proceso con las organizaciones no gubernamentales, en especial con la plataforma armas bajo control y con los representantes de la industria armamentística francesa. Así, se han organizado varios seminarios que han permitido debatir con todos los intervinientes implicados a favor de este proyecto.

Francia participa activamente en el proceso de preparación de la primera conferencia de los Estados partes del tratado, prevista para 2015 en México. Anima a los Estados miembros de Naciones Unidas a firmar y ratificar rápidamente este tratado que, para ser eficaz, debe ser adoptado por el mayor número posible de países, en especial por los principales importadores y exportadores de armas.

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Actualización: diciembre de 2014

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