Francia y la OTAN

Francia en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)

Francia en la OTAN durante la guerra fría

Francia, miembro fundador de la OTAN, participó plenamente en la Alianza desde sus inicios y acogió la primera sede permanente de la OTAN en París. En 1966, Francia decidió retirarse del mando militar integrado de la Alianza. Esta decisión no ponía en duda de ningún modo el compromiso de Francia de participar en la defensa colectiva de la Alianza: según palabras del General de Gaulle, se trataba de «modificar la forma de nuestra Alianza sin alterar el fondo».

La participación de Francia en las operaciones de la Alianza

Desde el final de la guerra fría, Francia ha sido de forma constante uno de los primeros contribuyentes a las operaciones de la OTAN, con un alto nivel de calidad y de disponibilidad de sus fuerzas.

Así, ha participado en las operaciones de gestión de crisis de la OTAN desde que estas empezaron en 1993: contribuyó a las operaciones en Bosnia de 1993 a 2004 primero en el marco de la IFOR y después en el de la SFOR y en la campaña aérea de la OTAN en 1999 que tenía como objetivo acabar con los crímenes contra la población civil en Kosovo. Francia participó desde 2001 en Afganistán y aportó una contribución significativa a la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF), bajo mando de la OTAN desde 2003. En 2012 retiró sus fuerzas de combate y desde entonces solo mantiene personal de formación y de apoyo en el marco de la ISAF. En Libia, en el marco de la operación Protector Unificado en 2011, Francia fue uno de los Aliados más activos en la acción de la Alianza para proteger a la población civil libia.

Sobre las operaciones en marcha:

  • Kosovo: Francia ha contribuido de forma activa a la fuerza de la OTAN (337 personas en 2012) y ha ocupado el mando de la KFOR en tres ocasiones. A principios de 2014, decidió retirar a la mayor parte del contingente francés.
  • Afganistán: en 2012, Francia era el 5º contribuyente con 3.500 militares desplegados, y cuando terminó el mandato de la ISAF, a finales de 2014, seguía contando con 88 personas.

La vuelta de Francia a las estructuras militares integradas de la OTAN

La decisión francesa de participar plenamente en la OTAN tenía dos objetivos: por una parte, aumentar la presencia y la influencia francesas en la Alianza y, por otra parte, facilitar que se relanzara la Europa de la Defensa, eliminando cualquier ambigüedad sobre una posible competencia entre las dos organizaciones.

Además, Francia puso varias condiciones para volver a la estructura militar:

  • que se mantuviera una libertad de apreciación total para la participación de Francia en operaciones de la OTAN;
  • que se mantuviera su independencia nuclear: Francia decidió no unirse al Grupo de Planes Nucleares de la OTAN (GPN), que define la política nuclear de la Alianza;
  • que ninguna fuerza francesa esté de forma permanente bajo mando de la OTAN en tiempos de paz;
  • que no participe en la financiación común de algunos gastos decididos antes de la vuelta de Francia a la estructura de mando.

Francia anunció oficialmente su plena participación en las estructuras militares de la OTAN durante la cumbre de Estrasburgo-Kehl en abril de 2009. Por consiguiente, desde 2009 ocupa unos 750 puestos de oficiales adicionales en el mando integrado de la OTAN y, en concreto, el puesto de Comandante Supremo Aliado de Transformación (SACT), ocupado entre 2009 y 2012 por el General Abrial y, desde septiembre de 2012, por el General Paloméros.

Francia es el 3er país que más aporta al presupuesto de la OTAN, detrás de Estados Unidos y Alemania y delante de Reino Unido e Italia. Su contribución ascendió, en 2014, a 217,2 millones de euros (que incluyen las aportaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores y del Ministerio de Defensa), lo que supone un descenso del 1,8% con respecto a 2013.

El informe Védrine sobre las consecuencias de la vuelta de Francia a las estructuras militares integradas de la OTAN

En un informe entregado al Presidente de la República en noviembre de 2012, Hubert Védrine subrayaba la necesidad para Francia de maximizar su influencia en la Alianza y sus esfuerzos para reforzar la Europa de la Defensa en colaboración con sus socios europeos.

El informe concluía, entre otras cosas, que una «(nueva) salida de Francia del mando integrado no es una opción» y subrayaba la importancia de evitar cualquier «banalización» de la posición de Francia en la OTAN. Invitaba a Francia a ser «cautelosa y exigente», sobre todo en temas como el papel de la disuasión nuclear, la promoción de la Europa de la Defensa, en especial en lo relativo a los retos industriales y tecnológicos de las iniciativas de capacidad.

Francia, un aliado solidario pero autónomo

Según el Libro Blanco sobre Defensa y Seguridad Nacional de abril de 2013, la estrategia de defensa y seguridad nacional de Francia no se concibe fuera del marco de la Alianza Atlántica y de su compromiso en la Unión Europea.

Francia sigue siendo un aliado fiable y solidario, esencial para el buen desarrollo de misiones de la OTAN, pero conserva una capacidad de acción fuera de la Alianza y una autonomía total de decisión. Francia asume plenamente la voluntad de hacer valer sus intereses en la Alianza, de conservar en ella una voz propia y de ser fuente de proposiciones.

La cumbre de la OTAN de los días 4 y 5 de septiembre de 2014 en Gales

La cumbre de la OTAN que se celebró en Gales los días 4 y 5 de septiembre de 2014 ha permitido tener en cuenta las prioridades de Francia:

  • la cumbre ha puesto de manifiesto la unidad de la Alianza en un periodo de tensión internacional en el que se pudo poner a prueba su cohesión interna. Nuestros compromisos recíprocos de defensa colectiva han salido reforzados;
  • la reafirmación de la asociación trasatlántica y la puesta en valor del papel de la Europa de la Defensa, elemento indispensable de la seguridad de la Alianza;
  • la adaptación de la herramienta militar de los Aliados, con la adopción de un «plan de acción para la preparación» y una serie de medidas para permitir a la OTAN adaptarse a la evolución de las amenazas y garantizar nuestra seguridad. Los proyectos propuestos por Francia sobre inteligencia en operaciones, elemento esencial para nuestro ejército, ha avanzado notablemente;
  • un compromiso fuerte de los Aliados para aumentar su esfuerzo de defensa. Francia, que forma parte de los Estados europeos ejemplares en este ámbito, ha animado a que se dé un mejor reparto de las responsabilidades. Está en juego también la credibilidad de la Europa de la Defensa;
  • la adopción de una política reforzada de ciberdefensa que permita a la OTAN defender mejor sus redes y acompañe los esfuerzos llevados a cabo por los Aliados en este ámbito;
  • avances en la reforma de la OTAN, en la que seguirá trabajando el nuevo Secretario General.

Más información:

Actualización: noviembre de 2014

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