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Ayuda alimentaria

La ayuda alimentaria francesa en 2012

Retos y estrategia de la ayuda alimentaria

En 2012, la subalimentación crónica afectó a casi 870 millones de personas en el mundo, entre ellas 150 millones de niños. Según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), una gran mayoría -unos 850 millones de personas, algo menos del 15% de la población mundial- vive en países en desarrollo.

En 1990, la proporción era del 20% de la población mundial, es decir, mil millones de personas. Los grandes progresos mundiales para reducir el hambre se realizaron antes de 2007-2008, después se ralentizaron y se estancaron, por el disparo de los precios alimentarios en 2008.

Las diferencias entre zonas y países siguen siendo considerables. En Asia y Latinoamérica el número de personas subalimentadas ha disminuido mientras que en el África subsahariana ha aumentado.

Además de la situación crónica que requiere respuestas estructurales, unos cien millones de personas padece crisis alimentarias y nutricionales agudas cada año, causadas por catástrofes naturales, crisis políticas, conflictos o la degradación de sus condiciones de vida; cada año mueren 5 millones de niños por causas vinculadas a la malnutrición.

La ayuda alimentaria programada (AAP)

Para responder a las situaciones más graves, en las que está en juego la vida de las poblaciones, el Ministerio de Asuntos Exteriores francés pone en marcha la ayuda alimentaria programada (AAP), complementaria de la ayuda de emergencia del Centro de Crisis (CDC).La aplicación de la AAP se integra en las conclusiones del Consejo de la Unión Europea (UE) de 10 de mayo de 2010 sobre la asistencia alimentaria humanitaria.

Con esta ayuda se pueden atender las necesidades alimentarias y nutricionales más urgentes, al tiempo que se protegen y se rehabilitan las condiciones de subsistencia de las poblaciones afectadas. También permite consolidar la resistencia de las poblaciones, es decir, su capacidad a hacer frente a los riesgos de crisis, a resolverlos y a recuperarse y adaptarse de modo sostenible.

La AAP insta a diversificar los instrumentos (ayuda alimentaria en especie, y también transferencias de fondos, cupones, productos nutricionales específicos, apoyo a los medios de subsistencia, distribución de herramientas, formación, etc.), que permiten aportar la mejor respuesta posible a las necesidades de los beneficiaros. Esta diversificación marca la evolución de un enfoque basado en la ayuda alimentaria en especie al concepto de asistencia alimentaria.

La AAP se integra, además, en los compromisos adoptados por Francia a efectos del Convenio sobre Ayuda Alimentaria (CAA). Este convenio, único texto internacional sobre la ayuda alimentaria, vigente desde 1967; determina el compromiso mínimo de los países firmantes y codifica modalidades de la ayuda alimentaria. Francia se ha comprometido a aportar el equivalente de 200.000 toneladas equivalente en cereales (TEC) al año, a partir de datos previsibles y sin atenerse a las fluctuaciones de los precios.

El CAA se renegoció para disponer de un texto modernizado, que reflejara la evolución hacia la noción más amplia de la asistencia alimentaria. El 1 de enero de 2013 entró en vigor un nuevo convenio. Sin dejar de responder a las urgencias, se propone contribuir a mejorar a largo plazo la seguridad alimentaria y fomentar la capacidad de resistencia de las poblaciones mediante actividades de desarrollo de largo plazo de las agriculturas locales, promocionando en particular las compras locales o regionales. Se amplía el abanico de herramientas elegibles a efectos del Convenio (simientes, intervenciones veterinarias). El nuevo convenio también permitirá la evolución el tipo de compromisos y su expresión en valor monetario en vez de en especie.

La AAP contribuye pues a la realización de dos objetivos de la estrategia sectorial del Comité Interministerial sobre Cooperación Internacional y Desarrollo (CICID) para la agricultura y la seguridad alimentaria:
-  prevención y gestión de crisis alimentarias (incluida la rehabilitación post-crisis);
-  apoyo nutricional a las poblaciones vulnerables, amenazadas por el deterioro de sus condiciones de vida.

Objetivos geográficos de la ayuda alimentaria francesa

En 2012, 19 países o territorios se beneficiaron de la AAP (22 en 2011), 12 de ellos en África subsahariana. Los diez primeros beneficiarios (Níger, Chad, Territorios Palestinos, Mauritania, Malí, Haití, Afganistán, Burkina Faso, Madagascar, República Democrática del Congo) representan más del 75% del presupuesto, lo que indica que gran parte de los recursos se concentra en un número limitado de países.

La parte del presupuesto asignado al África subsahariana, prioridad declarada de la AAP francesa, es de casi el 70%, tras llegar a mínimos en 2010.

Francia se moviliza desde diciembre de 2011 para responder al reto de la crisis alimentaria de Sahel, asignando 10 millones de euros de ayuda a los países de la zona porque la prevención es diez veces más eficaz y menos costosa que el tratamiento de las consecuencias de las crisis alimentarias. Esta movilización se mantuvo y se consolidó durante el año 2012, alcanzando un total de casi el 41% de la AAP.

En otros lugares, al igual que en las operaciones en Afganistán, Haití, Madagascar y los Territorios Palestinos, la ayuda alimentaria cumple la continuidad de financiación, privilegiando las acciones de largo plazo.

Por último, la parte del presupuesto asignada a los países menos adelantados (PMA) es de casi el 80%, conforme a las orientaciones de la estrategia francesa en materia de AAP.

Operaciones sostenidas por Francia

La parte relativa de las operaciones de emergencia en el presupuesto de la AAP 2012 (58%) es mayoritaria, habida cuenta de la crisis alimentaria de Sahel en 2011-2012. Sin embargo, una parte consecuente de las acciones respaldadas corresponden siempre a situaciones de crisis prolongada y de rehabilitación (42% del presupuesto), orientadas a países que sufren "crisis olvidadas" como la República Democrática del Congo (RDC), Sudán, República Centroafricana y Yemen. La falta de proyección sobre dichas crisis suele conllevar una carencia de financiación de los programas de ayuda, lo que refuerza el interés de nuestras intervenciones.

La parte dedicada a las operaciones de nutrición materna e infantil representa casi la mitad de las actividades de 2012, frente al 15% del presupuesto de 2011. Esa evolución se explica por el incremento de las intervenciones de emergencia durante la crisis alimentaria y nutricional de Sahel. El apoyo a los medios de subsistencia corresponde a las intervenciones en contextos de crisis prolongadas o de rehabilitación. La diversificación de las acciones respaldadas corresponde a la evolución del uso del presupuesto hacia la asistencia alimentaria.

Dado que la ayuda francesa es totalmente desvinculada (no está condicionada a la adquisición de los productos en Francia), y que Francia fomenta las compras locales y regionales, que siguen representando una parte importante de las fuentes de adquisición de los productos, el 23% de las compras efectuadas por las organizaciones asociadas son locales, el 8% regionales y el 69% internacionales. Para que las compras beneficien a los pequeños productores, Francia sostiene los programas «compras para el progreso» (Purchase for Progress) del PAM en varios países.

Ejemplos de proyectos sostenidos por Francia

Birmania: 0,8 millones de euros

Ayuda a la rehabilitación de las zonas afectadas por los ciclones Nargis y Giri:

-  Distribución de raciones familiares a las poblaciones objetivo, en particular mujeres, niños, tercera edad, huérfanos y minusválidos. Beneficiarios: 20.000 personas.

-  Apoyo al programa de mejora de la seguridad alimentaria en las zonas rurales del Estado de Chin, mediante actividades de víveres a cambio de trabajo. Beneficiarios: 2.536 persones.

Malí: 2.595.593 euros

-  Suplementos nutricionales a 39.000 niños y asistencia alimentaria a 7.500 mujeres embarazadas y lactantes durante 3 meses. Beneficiarios: 46.500 personas.

-  Proyecto conjunto CICR Malí/Níger.

-  Apoyo al programa de consolidación de la seguridad alimentaria de las poblaciones nómadas en el norte de Malí, en un contexto de poscrisis alimentaria y en situación de crisis de seguridad, de julio a noviembre de 2012. Beneficiarios: 15.000 personas.

-  Suministro de un acceso inmediato a la alimentación a las poblaciones vulnerables de la región de Gao y apoyo a la reconstitución de sus medios de subsistencia mediante la distribución de víveres durante el periodo de escasez. Beneficiarios: 12.000 personas durante 7 meses.

-  Programa de distribución de kits alimentarios de emergencia en zona rural, consolidación de la capacidad de producción de las poblaciones campesinas y distribución de cereales a los bancos de cereales. Beneficiarios: 8.000 personas, 5.600de ellas desplazadas durante 3 meses (agosto – octubre de 2012).

Territorios Palestinos: 3,3 millones de euros

Continuación de la ayuda aportada a las acciones del Programa Alimentario Mundial (PAM) y de la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados de Palestina (UNRWA) a favor de los refugiados y de las poblaciones palestinas vulnerables:

-  La contribución francesa cubre las necesidades de harina durante 3 semanas para 207.000 beneficiarios, así como las necesidades en galletas enriquecidas rellenas de dátiles para 7.000 beneficiarios durante 8 semanas. Beneficiarios: 214.000 personas.

-  Reducción de la inseguridad alimentaria gracias a la ayuda alimentaria en especie aportada a los refugiados palestinos en 2012. Beneficiarios: 145.658 personas en Cisjordania y la Franja de Gaza.

-  Compras locales de galletas enriquecidas distribuidas a los niños de las escuelas primarias públicas de las cinco gobernaciones de la Franja de Gaza. Beneficiarios: 80.000 niños.

-  Reducción de la inseguridad alimentaria gracias a la ayuda alimentaria en especie aportada a los refugiados palestinos en 2013. Beneficiarios: 150.756 personas en Cisjordania y en la Franja de Gaza.

-  Distribución de une colación a los niños de 145 escuelas primarias públicas de las cinco gobernaciones de la Franja de Gaza durante mes y medio. Beneficiarios: 80.000 niños.

Haití: 2,5 millones de euros

-  Reactivación del programa de compras locales de cereales iniciado en 2005 mediante la integración de la producción local, que favorece la reactivación de la producción agrícola. Los víveres se distribuyen dentro del Programa Alimentario Mundial (PAM) para sostener el programa nacional de comedores escolares. Con estas compras se distribuyeron 8.241.667 comidas entre el 15 de abril de 2012 (inicio de las compras locales) y el 31 de enero de 2013, es decir, durante 130 días escolares. Beneficiarios: 63.400 alumnos de primaria entre 4 y 14 años.

-  2,5 millones de comidas servidas entre el 1 de octubre de 2012 y el 31 de enero de 2013, es decir, durante 77 días escolares. Beneficiarios: 32.470 alumnos de primaria entre 4 y 14 años.

-  Véanse todos los proyectos sostenidos por Francia (PDF)

Conclusiones y orientaciones para 2013

La reunión del primer Comité Interministerial de Ayuda Alimentaria (CIAA), el 9 de diciembre de 2011, permitió programar una dotación de 10 millones de euros para Sahel, de modo que la AAP se movilizó desde el principio de la crisis de Sahel. Este mecanismo se repetirá en el futuro, cuando las crisis alimentarias requieran una respuesta rápida.

El CIAA de enero de 2012 programó una aportación de 10 millones de euros y el de junio de 2012 de 15,19 millones de euros.

La estrecha coordinación con el centro de crisis del Ministerio de Asuntos Exteriores ha permitido elaborar análisis comunes y consolidar la concertación para responder a la crisis de Sahel. En cambio, las diferencias de modalidad a la hora de poner en práctica las intervenciones no han permitido coordinar la AAP con los instrumentos de la AFD en respaldo a las ONG.

Se ha mantenido la estrecha coordinación con los demás donantes de la asistencia alimentaria, en primer lugar la Comisión Europea, a través de consultas regulares y cofinanciaciones.

La aplicación de la estrategia francesa de ayuda humanitaria permitirá una mayor complementariedad y coordinación entre los distintos instrumentos humanitarios administrados por el Ministerio de Asuntos Exteriores, así como con las intervenciones de salida de crisis.

De conformidad con el nuevo convenio de asistencia alimentaria, la ayuda alimentaria programada debe permitir que se consolide la resistencia de las poblaciones. Sin dejar de atender las urgencias, se trata de contribuir a la mejora a largo plazo de la seguridad alimentaria y de fomentar la capacidad de resistencia de las poblaciones mediante actividades de desarrollo de las agriculturas locales. El nuevo convenio permitirá aprobar un mayor número de modalidades de respuesta (transferencias monetarias, bonos alimentarios, acciones nutricionales…), lo que consolidará la adaptación de las intervenciones a los contextos operativos y a las necesidades de los beneficiarios y, por ende, su eficacia.

Por último, el número creciente de crisis alimentarias y humanitarias no debe hacer que nuestra ayuda se disperse, lo que reduciría su eficacia. Debemos estar constantemente pendientes de las crisis "olvidadas" subfinanciadas, en las que nuestro valor añadido es importante, sin dejar de mantener la vigilancia de las situaciones de emergencia.

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