Eficacia de la ayuda francesa

El concepto de eficacia de la ayuda surgió en el contexto de la adopción de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en las Naciones Unidas, en septiembre de 2000, y del aumento esperado de los volúmenes de la ayuda oficial al desarrollo (AOD), como consecuencia de los compromisos asumidos en la Conferencia de Monterrey sobre la Financiación para el Desarrollo (2002).

En febrero de 2003 se celebró la primera conferencia internacional en Roma, por iniciativa de la OCDE y de un grupo de países donantes. La declaración final de Roma, que asocia unos cuarenta organismos de asistencia y 28 países beneficiarios, consagró un compromiso mutuo por mejorar la eficacia de la ayuda, aplicando buenas prácticas con el fin de respetar las prioridades de los países beneficiarios, simplificar y armonizar los procedimientos así como hacer mayor hincapié en los resultados.

La Declaración de París (marzo de 2005)

El concepto de la eficacia de la ayuda representó una etapa importante en la conferencia de París de marzo de 2005. En efecto, la conferencia permitió llegar a compromisos relativamente precisos y a una lista de 12 indicadores que permiten medir los progresos realizados con respecto a cada uno de dichos compromisos.

La Declaración de París (DP) contiene cinco ejes de acción cuyo alcance y dificultad de aplicación varían considerablemente:

  • La armonización de los métodos de intervención de los donantes de fondos con los procedimientos de los países beneficiarios: utilización de los sistemas y las instituciones nacionales (en particular, los procedimientos de aprovisionamiento, de informes financieros y el objetivo final, llegar a la ayuda presupuestaria).
  • La alineación con las prioridades nacionales en la cual la ayuda corresponde al marco de las políticas nacionales más claramente afirmadas por el país beneficiario (apropiación).
  • La coordinación y la división del trabajo entre los donantes: la elaboración de enfoques comunes, la división del trabajo entre sectores y entre países para evitar tanto los problemas de saturación en los países más apreciados por los donantes como el síndrome de los “países huérfanos de ayuda”.
  • La gestión orientada a los resultados, que procura obtener resultados precisos, tanto con la ayuda como con el presupuesto ordinario del Estado beneficiario.
  • La necesidad de una rendición de cuentas transparente sobre la utilización de la ayuda tanto por parte de los países donantes como de los beneficiarios.

Para más información, véase la: Declaración de París sobre la eficacia de la ayuda al desarrollo de 2005 (178 Ko)

El Plan de Acción francés sobre la eficacia de la ayuda

Para cumplir con los compromisos asumidos en el marco de la Declaración de París, Francia elaboró un Plan de Acción, validado por la Conferencia de orientación estratégica de programación (COSP) de diciembre de 2006. Este documento contiene los compromisos asumidos por Francia para alcanzar los objetivos fijados en el marco de la Declaración de París. Pero va más allá al ocuparse, en una forma particularmente detallada, de los temas de la división del trabajo y de la previsibilidad. Dicho plan está organizado en función de tres ejes principales que se desglosan en 12 medidas concretas:

Dar prioridad al fortalecimiento de las capacidades

Entre los principales retos de la eficacia de la ayuda, aun cuando se los aborde poco en la Declaración de París, la elaboración y la ejecución de las políticas públicas necesitan un acompañamiento con respecto al fortalecimiento de las capacidades. Esto constituye una oportunidad para valorizar los conocimientos y la experiencia de Francia en la materia. El plan de acción propone elaborar este tipo de actividades, en un marco coordinado, recurriendo, cada vez que sea posible, a los conocimientos especializados disponibles localmente.

Examinar detalladamente el documento marco de asociación

El documento marco de asociación (DMA), instrumento de referencia de la programación de la ayuda francesa a mediano plazo, es una herramienta para la ejecución de la Declaración de París con respecto a muchos puntos: división del trabajo con los otros donantes, alineación de las políticas nacionales, previsibilidad de la ayuda y gestión orientada a los resultados. Esta evolución progresiva del instrumento debe permitir examinar detalladamente las prácticas entre socios alrededor del principio de responsabilidad mutua. El anexo cuantificado del DMA debe convertirse pues en una herramienta para la gestión de la ayuda y la mejora del control de los flujos de desembolso. Más específicamente, la ayuda tendrá que inscribirse cada vez más en el marco de los enfoques programáticos (ayuda presupuestaria, fondos comunes y ayuda coordinada para el proyecto).

Mejorar los procedimientos y las prácticas de gestión de Francia

En líneas más generales, el plan de acción se ocupa de diversas actividades relativas a los procedimientos y las prácticas de gestión en el dispositivo de ayuda. Una de las preguntas esenciales se refiere a la capacidad que tienen los actores franceses de participar plenamente en el proceso de concertación y armonización. Esto se refiere a la desconcentración de la toma de decisiones para permitir que los actores sobre el terreno participen eficazmente en este diálogo pero también a la importancia de los recursos humanos presentes sobre el terreno. En materia de previsibilidad, una reflexión profunda debe permitir a una mejor gestión de las restricciones presupuestarias.

Plan de acción para reforzar la eficacia de la ayuda y la aplicación de la Declaración de París (PDF, 78 Ko)

El Código de conducta europeo sobre la complementariedad y la división del trabajo (mayo de 2007)

El Código de conducta adoptado por el Consejo de la Unión Europea en mayo de 2007 enriquece el debate alrededor de la complementariedad de la ayuda y, sobre todo, propone soluciones prácticas a los donantes para aplicar la división del trabajo en el ámbito de la ayuda al desarrollo. El Código propone a los Estados Miembros de la UE varios progresos significativos con respecto a la Declaración de París.

Sobre la división del trabajo

  • Reducir el número de prioridades a 3 por país y por donante;
  • Los donantes pueden actuar mediante la cooperación delegada o a través de la ayuda presupuestaria global en los sectores que no son prioritarios;
  • 3 a 5 países por sector como máximo, con un líder con un mandato claro de coordinación y debate con las autoridades del país anfitrión;
  • Lo mismo para las organizaciones regionales;
  • Algunos sectores quedan excluidos de la concertación: gobernanza, investigación y enseñanza superior;
  • Definir para cada donante las ventajas comparativas generales en materia de sectores y de tipos de instrumentos, y concertarse sobre dichos sectores;
  • Reducir el número de países objetivo de cada país donante;
  • Definir montos para la ayuda a plazo medio y mejorar la distribución entre países para evitar que haya países “huérfanos de ayuda”.

Sobre la afirmación de la presencia de la Unión Europea

  • Presencia de al menos un miembro de la UE en todos los países en desarrollo y en todos los sectores importantes;
  • Competencia universal de la Comisión Europea: debe estar presente en todos los países en desarrollo pero puede delegar la ejecución de sus actividades en los Estados Miembros.

Cuarto Foro de Alto Nivel sobre la Eficacia de la Ayuda al Desarrollo de Busan

El cuarto Foro sobre la Eficacia de la Ayuda se celebró en Busan (Corea del Sur) en diciembre de 2011. Continuando con su compromiso del Foro de París, Francia contribuyó activamente a la preparación de este encuentro, en particular con la participación de un alto funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores (MAE) en el grupo encargado de las negociaciones. La delegación francesa (MAE, Ministerio de Economía y Finanzas, Agencia Francesa de Desarrollo/AFD) estaba dirigida por el Ministro encargado de Cooperación, acompañado especialmente por dos representantes de la sociedad civil.

Los principales retos de este Foro eran:

  • Lograr la participación de los países emergentes (China, Brasil, India, no miembros de la OCDE) en los debates sobre la eficacia de la ayuda;
  • Pasar de un concepto de la eficacia demasiado centrado en las modalidades de gestión a un concepto basado en el desarrollo de los países socios;
  • Volver a dar impulso político a estos temas, que se refieren a retos importantes, como la desvinculación de la ayuda o la división del trabajo.

Este Foro concluyó con la adopción de una declaración final: la “Alianza de Busan para la Cooperación Eficaz al Desarrollo”, que fue avalada por todos los participantes en Busan, donantes tradicionales y países emergentes. Esta declaración final establece por primera vez un marco basado en principios comunes y compromisos diferenciados que comprometen a todos los actores del desarrollo (donantes y beneficiarios) y toman en cuenta las distintas modalidades de su financiación. Los países emergentes, al firmar esta declaración, incorporan estos principios de eficacia de la ayuda convirtiéndolos en una referencia para la cooperación Sur-Sur, pero con “carácter voluntario”. Todos los actores del desarrollo refuerzan, reiteran o enuncian nuevas acciones y compromisos en favor de una cooperación eficaz y se ponen de acuerdo para actuar como una alianza para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

La Alianza mundial mencionada en el documento final se puso en marcha el 29 de junio de 2012 en París y garantiza la ejecución y el seguimiento de los compromisos en materia de eficacia del desarrollo, reemplazando así al Grupo de trabajo sobre la eficacia de la ayuda de la OCDE.

La Alianza mundial para la cooperación eficaz al desarrollo está copresidida por una troika de ministros (de un donante tradicional, de un país beneficiario y de un país emergente); su secretaría la asumen la OCDE y el PNUD. Se reúne cada 18 a 24 meses con la presencia de los ministros de los Estados que adoptaron la declaración final de Busan, los responsables de las organizaciones internacionales, la sociedad civil, parlamentarios y representantes del sector privado, para garantizar la ejecución de los compromisos asumidos.

La ejecución de los compromisos de Busan debería orientar los trabajos futuros del gobierno francés, el que se comprometió especialmente, al igual que otros signatarios, a:

  • mejorar la transparencia de la ayuda, mediante la adopción de una nueva norma común para la publicación de los datos detallados sobre la ayuda al desarrollo de ahora al 2015, apoyándose en los trabajos de la OCDE y la Iniciativa Internacional para la Transparencia de la Ayuda (IATI);
  • mejorar la previsibilidad de los flujos de ayuda, introduciendo las reformas necesarias a la publicación periódica de los datos previstos de las financiaciones de la ayuda al desarrollo;
  • utilizar más los sistemas nacionales de los países socios y apoyar su fortalecimiento;
  • acelerar los esfuerzos relativos a las desvinculación de la ayuda para los países menos adelantados;
  • reducir la fragmentación de la ayuda y contener la proliferación de los canales multilaterales;
  • utilizar marcos de resultados transparentes, centrados en los objetivos de los países socios.

Actualización : 23.12.13

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