Los retos del desarrollo

La política de desarrollo de Francia corresponde a un marco renovado que asocia la lucha contra la pobreza y el desarrollo sostenible con sus tres componentes: económico, social y medioambiental. Su definición es objeto de debates pormenorizados con todos los actores franceses del desarrollo. Contribuye a la influencia de Francia a nivel cultural, diplomático y económico al igual que presta especial atención a la francofonía.

La política francesa de cooperación se ocupa también de cuatro retos complementarios cuya evolución controlada es importante tanto para Francia como para sus interlocutores:

  • Promoción de la paz, la estabilidad, los derechos humanos y la igualdad entre hombres y mujeres
  • Equidad, justicia social y desarrollo humano
  • Desarrollo económico sostenible y creador de empleo
  • Preservación del medio ambiente y de los bienes públicos mundiales

Equidad, justicia social y desarrollo humano

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) contribuyeron a movilizar a la comunidad internacional en favor de un acceso universal a un mínimo de servicios sociales básicos: alimentación, educación, salud, agua potable, saneamiento y vivienda digna. Se realizaron importantes progresos, principalmente debido al crecimiento económico de los propios países pero también gracias al apoyo de la comunidad internacional. Pero aún quedan por encontrar la forma y los medios de generalizar este acervo y de perennizarlo dado que los desafíos siguen siendo muchos.

Francia recuerda la importancia de acumular capital humano en el proceso de desarrollo así como el aspecto central que representan el bienestar y los derechos de las personas entre los objetivos del desarrollo.

Desarrollo económico sostenible y creador de empleo

Francia coloca el desarrollo económico en el centro de su política de solidaridad internacional. Considera que mejorar las infraestructuras, en particular, en los sectores del agua, la energía o los transportes, reforzar la integración regional y el desarrollo del sector privado, en particular de las pequeñas y medianas empresas e industrias, así como de las empresas de tamaño intermedio, empresas de economía social y solidaria (en especial, asociaciones y cooperativas), al igual que de un sector financiero eficaz e inclusivo para todos, son instrumentos fundamentales para lograrlo.

Un crecimiento verde y solidario sigue siendo, especialmente en los países en desarrollo, un motor esencial del progreso social. El reto es promover un crecimiento de calidad, creador de empleo, basado en un equilibro justo entre el capital físico, humano y natural, y que no produzca un “dumping” social o ecológico. La política de desarrollo debe favorecer pues una convergencia de las normas económicas, sociales y ambientales, que contribuya a mejorar las condiciones de vida de las poblaciones de los países en desarrollo y que preserve el tejido económico de los países que ya se benefician con normas sociales y ambientales de buen nivel.

Preservación del medio ambiente y de los bienes públicos mundiales

Limitar a 2ºC el aumento de las temperaturas mundiales para evitar graves perturbaciones climáticas, combatir la erosión de la diversidad biológica, velar por la protección de los medios naturales y de los ecosistemas terrestres y marinos, mejorar la protección contra los riesgos sanitarios y ambientales, evitar el brote y la propagación de enfermedades contagiosas así como mejorar la estabilidad financiera mundial constituyen hoy los principales retos colectivos. En la actualidad ni los mercados ni los Estados tienen en cuenta adecuadamente estos bienes públicos mundiales. Las inversiones que exige su preservación no benefician exclusivamente a quienes las efectúan ni tampoco generan necesariamente beneficios comerciales. Por ende exigen de la comunidad internacional soluciones de gobernanza y de financiación innovadoras.

Promoción de la paz, la estabilidad, los derechos humanos y la igualdad entre hombres y mujeres

La libertad y la protección de las personas, como el desarrollo económico y social a largo plazo de los países socios, sólo se pueden garantizar con una actitud basada en el reconocimiento de los derechos y el fortalecimiento del Estado de derecho. Para Francia esto reviste especial importancia.

Actualización : 23.12.13

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