France-Diplomatie
Portada
« Label France » n°68

¿Está la novela francesa en declive?

Illust:

Los interrogantes (...), 32.3 KB, 400x259

Los interrogantes sobre una eventual crisis de la novela en Francia conviven
con una extraordinaria abundancia de autores y de estilos.


Mientras algunos observadores anuncian el fin de la novela y con ella de la gran literatura francesa, otros más optimistas celebran su renovación y su eclecticismo.

La literatura francesa va mal. El diagnóstico atormenta regularmente a los observadores. "Mi percepción es que, pese al alza histórica de ventas de novelas, el género está agotado, gastado, que ya ha dicho todo lo que tenía que decir", según auguraba el escritor Edmond Goncourt en 1891.

Los agoreros de hoy se llaman Tzetvan Todorov y Dominique Fernández. El primero es universitario y uno de los observadores más eruditos y finos sobre la evolución de la literatura. El segundo es novelista y académico. Ambos acaban de terminar dos ensayos en los que denuncian el momento poco brillante que atraviesa la literatura francesa. En el banquillo de los acusados sientan a escritores sin imaginación, a profesores dogmáticos y a editores complacientes.

Para Fernández [1], la novela francesa muere por haberse olvidado de contar historias, razón de ser de este género, según el autor. Todorov [2] señala el desinterés creciente del público francés de la novela y de la literatura en general, y apunta a "una concepción muy reducida de la literatura, que la aísla del mundo en el que vivimos". "Dicho de otro modo", escribe Todorov, "la obra literaria se representa como un objeto lingüístico hermético, autosuficiente, absoluto, olvidando que las obras literarias son prolongaciones del mundo, de la belleza, la tragedia, la abyección y lo inalcanzable de la condición humana". Este intelectual francés de origen búlgaro pertenece a la escuela estructuralista, que contribuyó a dar a conocer en Francia en los años sesenta y setenta del pasado siglo. Hoy lamenta que las consideraciones sobre la estructura y la forma hayan tomado un carácter demasiado importante.

Según Todorov, los tres males que sufre la literatura francesa contemporánea son el "formalismo" (demasiada forma), el "nihilismo" (demasiada sombra) y el Solipsismo (demasiado "yo"). Ahora bien, no todo el mundo coincide en su diagnóstico, especialmente los autores del ensayo colectivo Devenirs du roman [3], escritores que no toman partido ni a favor de quienes condenan ni de quienes ensalzan, sino que simplemente toman el pulso a la novela francesa actual.

Estos escritores, miembros de la revista literaria y filosófica Inculte y dirigidos por François Bégaudeau, analizan los retos de la escritura novelesca contemporánea y reconocen su sorpresa ante la diversidad de sus formas (auto ficción de Christine Angot, novela poética de Pascal Quignard o universo onírico de Antoine Volodine) y su relación con lo real. Su ensayo es un documento apasionante que actúa como espejo de la abundancia prometedora de la literatura francesa en este principio de siglo.


Entrevista a François Bégaudeau, profesor de francés y autor de tres novelas, entre las que figura Entre les murs, galardonada con el premio France Culture/Télérama en 2006.

"La alegría de contar está intacta"

Como escritor, ¿cuál es su opinión en la polémica actual sobre el fin de la literatura francesa?

François Bégaudeau: Desconfío de todo aquello que augura el fin de algo. Quienes preconizan tales cosas sólo lloran por su propio fin. Tampoco soy partidario de clamar, al contrario, que estamos ante una era triunfal. La literatura francesa no va ni mejor ni peor que en otras épocas. Sigue desarrollándose, y esta idea es la que hemos querido plasmar en Devenirs du roman. De forma modesta y calmada. La idea del fin pertenece a los grandes nostálgicos de la Historia. Nosotros nos sentimos más bien geógrafos. Recorremos su terreno, sabiendo que es muy amplio.

A menudo se compara la novela francesa contemporánea -en clave negativa- con la novela anglófona, considerada globalizada e inventiva. ¿Sufre la novela francesa la falta de frescor y de miras?

Le responderé cuando haya leído las 2.000 novelas publicadas en los últimos años. Aquellos que pretenden abrazar el conjunto de la novela francesa cuando no conocen ni una ínfima parte, se ven obligados a adoptar los clichés de los periodistas, que adoran este tipo de clasificación: francés igual a mirarse el ombligo; anglosajón igual a más abierto al mundo. ¿De cuántos estamos hablando? Algunas novelas policíacas están muy abiertas al mundo y no despiertan ningún interés. Los últimos textos de Beckett exploran un territorio muy reducido y sin embargo son universales. Este tipo de clasificaciones no ayudan a pensar. Olvidémoslas.

Se ha hablado mucho de la relación entre realidad y ficción en Devenirs du roman, el ensayo colectivo en el que usted mismo ha participado. El documento, ¿es más problemático hoy que en la época de Dickens o de Balzac?

Sí, por supuesto, porque la noción de lo real ha sufrido muchos avances desde entonces y todavía no se ha recuperado de los sanos ataques de las corrientes críticas de los años setenta del pasado siglo. Ahora bien, siempre se puede escribir sobre todo. Si mañana se me ocurre hacer una epopeya o una novela balzaquiana, lo haré (con más o menos talento, ese es otro tema). Algunos dicen: ya no podemos escribir como Balzac. Sí podemos. Sencillamente lo haremos de forma menos ingenua, pero con júbilo. Si hay algo que podemos mantener intacto y preservar la herencia de la era de la sospecha [4] es precisamente la alegría de contar, de restituir, de fabular.

Tirthankar Chanda
Periodista y universitario

[1] L’Art de raconter, de Dominique Fernández, Ed. Grasset, París, 2007.

[2] La Littérature en péril, de Tzetvan Todorov, Ed. Flammarion, París, 2007.

[3] Devenirs du roman, obra colectiva, Ed. Naïve, París, 2007.

[4] Del mismo título que el ensayo de la escritora Nathalie Sarraute, publicado en 1956 y del manifiesto de la Nueva Novela, que quería renovar este género rompiendo con las convenciones tradicionalistas (rechazo de la descripción o del análisis psicológico). A través del estudio de escritores como Proust, Dostoïevski, Virginia Woolf y Kafka, Nathalie Sarraute presenta la novela moderna como un análisis de los movimientos de conciencia.

Versión para imprimirVersión para imprimir